Conéctate para desconectar
Para conectar contigo no es necesario irte a vivir a una cueva o a una cabaña en mitad del bosque. Existen muchas aplicaciones que nos ayudan a reducir el estrés o a encontrar ese espacio de serenidad que precisamos para pensar en nuestra propia vida y conocernos mejor. Se trata de escoger la que sea más adecuada para ti. Calm o Headspace, por ejemplo, te enseñan a relajarte e incluso a meditar; White Noise Lite te ofrece una larga lista de sonidos relajantes como lluvia, viento o cuentos tibetanos; con Breathe+ aprendes a utilizar la respiración para combatir la ansiedad. Deja que la tecnología te conduzca a ese estado de calma a partir del cual puedes ver las cosas con claridad y crecer como persona.
Si conectas contigo nunca estarás sólo
Estar solo no significa sentirse solo. Para dar lo mejor de nosotros, primero tenemos que conocernos bien; y para lograrlo necesitamos pasar tiempo con nosotros mismos. Muchas veces caminamos por la vida como autómatas, programados según las ideas y creencias de otras personas. Para que esto no ocurra, hemos de detenernos a analizar qué nos emociona, por qué pensamos como pensamos, por qué deseamos las cosas que deseamos, cuáles son las metas y propósitos que nos empujan a vivir. Haciendo este ejercicio de introspección ganamos en autoestima, en autonomía y en determinación para conseguir todo aquello que antes nos parecía imposible.
Del FOMO al JOMO
El FOMO (Fear Of Missing Out o miedo a perdernos algo) es una nueva pandemia mundial. Seguro que has visto a gente que se ausenta en mitad de una cena de amigos para consultar sus redes sociales. Este miedo nos hace estar siempre pendientes de mundos virtuales que muchas veces sólo nos aportan basura y ansiedad. El problema que genera esta auto-distracción no es el teléfono en sí, sino el pensamiento constante de “¿Tendré algún mensaje nuevo?”. Podría decirse que nos ocurre lo que a Santa Teresa de Jesús cuando exclamaba: Vivo sin vivir en mí. Por eso ha llegado el momento de tener una epifanía como las suyas y volver a concentrarnos en nuestra propia vida. ¿Cómo podemos hacerlo? Pasando del FOMO al JOMO, Joy Of Missing Out o el goce de perdernos cosas… para vivir en plenitud, con todos sus matices, las que realmente vivimos.
El bosque de los objetivos cumplidos 
La tecnología es tan fascinante que incluso podemos usarla para evitar que ella misma nos destruya. Me encanta la app Forest, creada para eliminar la tentación de estar constantemente mirando el móvil y ayudarnos a centrarnos en lo que estamos haciendo: trabajo, estudio, familia, amigos. Primero escoges un tiempo durante el que te comprometes a estar concentrado en un objetivo. De esta forma pones la semilla de tu árbol y nace una planta. Mientras el móvil está bloqueado, la planta va creciendo; pero si lo usas antes de tiempo… tu árbol muere. Según vas cumpliendo objetivos, a base de respetar tu tiempo de concentración, vas creando tu propio bosque virtual. Y al mismo tiempo recibes bonos canjeables por árboles de verdad que serán plantados en un bosque real, por lo que además de ayudarte a ti, ayudas al planeta. ¡Bendito sea el fruto de nuestra concentración!
Aquellas conversaciones sin interrupciones
¿Te has parado a pensar que los adolescentes de hoy en día no han conocido jamás una conversación sin interrupciones? Me lo hizo ver ayer mismo una amiga, la analista de tendencias María Zalbidea, autora del blog «Cosiendo la brecha digital». Después de su charla “Niños Amazon, todo a un clic: cómo crear un hogar tecnológicamente saludable”, recordábamos aquellos tiempos en los que podías mantener una conversación con otra persona, o con muchas, sin tener que competir con los tonos de llamada o los globos de whatsapp. Más de uno de los problemas que hoy nos trastornan, esos que nos reconcomen por dentro y no nos dejan dormir, podrían repararse con una conversación verdadera con la persona adecuada. Te la mereces. Y te la mereces entera, sin interrupciones.
Conecta contigo, un buen antivirus
Estos días dramáticos que nos está tocando atravesar nos brindan la oportunidad de probar la magia de conectar con nosotros mismos. Ya que no podemos viajar hacia fuera, viajemos hacia dentro. Es el momento de pensar en nuestros sueños, en las personas que queremos, en aquellas cosas que nos empujan a vivir en tiempos duros sin hincar la rodilla. Y no te preocupes si te sientes perdido. Como decía el psiquiatra Viktor Frankl: «Si no tienes un propósito vital, yo te doy uno: buscar tu propósito». Cuando encuentres ese porqué, no solo te ayudará a pasar este trago. También te servirá para que, cuando esta pesadilla termine y vuelvas a la vida cotidiana, el ruido del mundo no te arrastre de nuevo como una marioneta. Eres mucho más que eso, es el momento de demostrarlo.
Libros para conectar
Este Día del Libro será diferente. No habrá largas colas para que nuestro autor favorito nos firme un ejemplar. Pero, gracias a la tecnología, los libros seguirán ahí, a disposición de todo aquel que quiera viajar sin moverse del sillón. A un golpe de clic tendremos libros para entretenernos, para sobrecogernos, para crecer como personas, para aprender a cocinar, para llorar, reír y soñar. Y cuando te olvides del mundo y conectes contigo y con el libro que hayas escogido, tú serás el principal protagonista. Vivirás las historias como propias y pasarás a formar parte de ellas. Si hay algo que me gusta como autor, es recibir los comentarios de quien ha conectado con el alma de la novela y la interpreta a su manera. Vivan los libros y la tecnología que estos días nos los trae a casa.
Cuando como, como; cuando duermo, duermo
Un hombre se acercó a un sabio y le preguntó en qué consistía el secreto de la sabiduría. El sabio le explicó: «Cuando como, como; cuando duermo, duermo». El hombre le dijo que eso también lo hacía él, y el sabio le corrigió: “No es verdad. Cuando duermes, piensas en los problemas que tuviste ayer y en los que tendrás mañana. Y cuando comes piensas en lo que acabas de hacer o harás después. Tú no eres sabio porque nunca estás aquí, siempre estás en otra parte». Recordé esta fábula del zen mientras leía que se está creando un protocolo para móviles en los encuentros sociales: ¿Dónde dejarlos sobre la mesa, en el lado del pan o en el otro? Mejor fuera del comedor. Date tiempo. Come, duerme, conversa, siempre presente.
Consejos del Center for Humane Technology 
Esta organización nos advierte de algo que no solo vale para tiempos de confinamiento: el que ahora dependamos más de la tecnología, no disminuye los desafíos y peligros que plantea. Sobre todo los niños están experimentando adicción, obsesión y desinformación que indigna y polariza. Para evitarlo, aquí tienes unas pautas: 1.- Sé proactivo, decidiendo cuándo quieres acceder a las apps y por qué; así las utilizarás como una herramienta y no como un fin. 2.- Recuerda que el cerebro de tus hijos está en desarrollo, no dejes que otros lo moldeen (y de paso, cuida también el tuyo). 3.- Hablando de conectar contigo, estate atento no solo a cómo usas la tecnología, sino a cómo te hace sentir; pregúntate qué pensamientos te conducen a las apps y si estas te generan o no bienestar.
Tecnología de dioses
Tenemos una tecnología de dioses que ha de convivir con nuestras emociones de seres humanos de a pie. Hemos alcanzado tal nivel de desarrollo tecnológico que nuestro cerebro, que da para lo que da, en ocasiones no llega a gestionarlo. En nuestras pantallas disponemos de toda la información del universo, por lo que también vemos todo el sufrimiento del universo. Eso hace que nos sintamos inútiles. Nos preguntamos: ¿Cómo puedo pretender yo cambiar las cosas? Y muchas veces optamos por no cambiar nada. Es hora de recordar que, desde que solo disponíamos de una rueda de madera, los seres humanos venimos alcanzando los hitos más increíbles. Utilicemos esta tecnología de dioses no para deprimirnos sino para dar un paso más hacia un mundo mejor.
Las máquinas de escribir
Ojalá las máquinas que alguna vez dominen el mundo sean las de escribir. Lo dice la autora de “El fin del mundo tal y como lo conocemos”, y tiene razón en advertir del peligro que encierran otros tipos de máquinas. Hemos vivido en la era del «antes y después de Cristo»; hay quien dice que ahora deberíamos usar el «antes y después del Covid19»; pero la referencia más precisa hoy ha de ser «antes y después de Google». Dentro de poco, nadie recordará cómo era el mundo previo al conocimiento inmediato. Se ha esfumado nuestra paciencia, queremos saberlo todo ya. Y para conocernos a nosotros mismos necesitamos tiempo. Conectar contigo es un acto de amor que requiere entrega, pero que vale muchísimo la pena porque es única vía a la plenitud.
El comensal que brilla
Hay dos tipos de personas: las que te gustaría que te tocasen al lado en una cena y las que no. El que los demás te consideren parte de un grupo u otro no es consecuencia de tu estatus, ni de las líneas de tu rostro, ni del dinero que ganas, ni de tu familia, ni de tu coeficiente intelectual. Tan solo se debe a si brillas o no brillas. ¿Cómo puedo brillar?, te preguntarás. Conectando contigo, descubriendo qué es aquello que te mueve a levantarte cada mañana y dando el primer paso para conseguirlo. Cuando andas tu propio camino, brillas. Es indiferente que estés a punto de llegar al final o que acabes de comenzar la travesía. Sabes que estás viviendo tu propia vida y desprendes una luz que atrae lo mejor que el mundo puede ofrecerte.
Aprovecha bien tu energía
El escritor Stephen Covey ideó un ejercicio para enseñarnos a focalizar bien nuestra energía. ¿Quieres probar? Dibuja en un papel dos círculos concéntricos. En el exterior, llamado círculo de preocupación, escribe aquellas cuestiones que no te dejan margen de acción: la situación política, el clima, lo que los demás piensan de ti... Las mismas cosas que, paradójicamente, suelen chuparnos la mayor parte de nuestros limitados recursos. En el círculo central, llamado de influencia, escribe esas otras cuestiones sobre las que tienes algún margen de acción: qué lees, qué compras y dónde compras, a quién votas, los amigos con los que pasas el tiempo, cuánto duermes... Conecta contigo para decidir correctamente dónde volcar tu energía.
Aceptación no es resignación
Conectar con uno mismo supone aceptarse a uno mismo. Cuando nos tomamos el tiempo para viajar a nuestro interior y analizamos qué nos emociona, por qué pensamos como pensamos o por qué deseamos las cosas que deseamos, también nos percatamos de cuáles son nuestras debilidades. Este descubrimiento no es una tragedia. Aquellas grietas que nos hacen frágiles, junto con nuestras fortalezas, dan forma a nuestra naturaleza única. Se trata de aceptar esta naturaleza, que es el primer paso para amarnos. Ten en cuenta que aceptación no es resignación. Resignarse supone agachar la cabeza y esperar que la solución venga de fuera, lo cual nunca ocurre. Aceptarse, sin embargo, es dejar de preocuparse para empezar a ocuparse, es estar en paz con el momento y actuar para crecer.
Conecta contigo para adaptarte
Para salir adelante, hemos de ser capaces de adaptarnos a las nuevas circunstancias. Si nos empeñamos en mantenernos firmes con la robustez del roble, llegará un día en el que una tempestad nos eche abajo, raíces incluidas. En lugar de eso hemos de cultivar la laxitud del junco, que se adapta con flexibilidad a todos los vientos mientras sigue creciendo. Frente al valor que antes se concedía al cociente intelectual y a la inteligencia emocional, hoy en día el éxito depende de nuestra capacidad de adaptarnos con la flexibilidad del junco a un entorno tecnológico que cambia de forma vertiginosa y que está azotado por todo tipo de huracanes. ¿Cuál es el primer paso para adaptarte? Conectar contigo para conocer tus fortalezas.
Recupera tu atención
Conectar contigo te ayudará a recuperar la atención perdida. Solemos tener la mente en una fotografía ambigua e irreal de cómo debería ser nuestro futuro, en lugar de volcar toda nuestra atención en cada uno de los momentos de la película dinámica del día a día. No nos damos cuenta de que son estos momentos los que, bien gestionados, nos proveen de una existencia próspera y feliz. Además, no se trata solo de prestar atención y vivir en plenitud las pequeñas cosas, como suele decirse. Se trata de hacerlo con las pequeñas, con las medianas y con las grandes, con cualquiera que estemos viviendo ahora, el único momento que existe. Conecta contigo para traer tu atención de vuelta al presente.
Conecta con tu paz interior
Cuentan que un rey encargó a su artista preferido un mural para su dormitorio que representase la paz perfecta. Cuando lo vio terminado, se quedó de una pieza. Esperaba un delicado atardecer, pero lo que tenía delante era un acantilado gris azotado por una tempestad, con olas que golpeaban la piedra. Cuando el rey le reprochó al pintor cómo había osado reírse de él, este señaló un detalle casi imperceptible. De una grieta del acantilado emergía una ramita de arbusto, en la cual había un nido sobre el que reposaba un pajarillo recién salido del huevo que contemplaba la escena sin inmutarse. «La paz perfecta no se encuentra en un ocaso idílico —le dijo el pintor—, sino en un corazón en calma en mitad de la tempestad.
El presente es un regalo
Nunca es el mejor momento para crear nuestro futuro. Ni tan siquiera suele haber momentos medianamente buenos. Todos los días hay malas noticias, cartas del banco, disgustos... Pero ello no ha de impedirnos actuar ahora, dado que este es el único momento. Un momento por el que cualquier multimillonario que ha vivido en el pasado pagaría toda su fortuna. Hasta el maestro-tortuga de Kung Fu Panda lo tiene claro cuando dice: «El mañana es un misterio, mientras que el ahora es un regalo. Por eso se le llama presente». Y tiene razón. Está bien soñar con un futuro próspero, pero está aún mejor permanecer despierto y actuar para crearlo. Conecta contigo para conocerte mejor, para saber cual es el futuro que deseas y caminar hacia él.
El secreto de las vacaciones felices
Ahora que empezamos a fantasear con las vacaciones de Navidad, deja que comparta contigo una iniciativa de la Isla de Man, una pequeña isla británica poblada de castillos medievales y paisajes de postal. Para disfrutar al máximo sus encantos, nos proponen activar los cinco sentidos y desactivar el teléfono móvil. Y para ello han instalado las Phoneboxes, unas cajas en las que abandonar tu Smartphone con seguridad hasta el día de tu partida. ¡No temas, que no te perderás sin Google Maps! En el interior de las cajas encontrarás una guía y un mapa de la isla, una cámara, prismáticos, un paquete de postales y sellos, y hasta libros sobre sus aves y plantas. Desconecta durante las vacaciones para conectar contigo como mereces.
Conecta con tu entusiasmo
Todo viaje comienza con el primer paso. Sin acción no hay metas ni sueños. Pero lo que realmente nos permite fluir en la vida es mantener a lo largo del camino una inquebrantable actitud de disfrute. Todos los grandes hombres y mujeres han tomado decisiones importantísimas en estados de incertidumbre extrema. Los primeros exploradores no tenían carteles que señalasen hacia dónde tirar cuando se encontraban en lo alto de una catarata, pero mantenían ese entusiasmo que les ayudaba a perseverar sin rendirse ni buscar atajos y les servía de faro y de imán de cosas buenas. No es casualidad que palabra entusiasmo venga del griego (en theos) y signifique “llevar a dios en tu interior”. Conecta contigo, con ese dios interior que enciende la llama de la vida.
Conectar contigo trae buena suerte
Cuando conectas contigo te conoces mejor, te entiendes mejor, ganas en autoconfianza y empiezas a hacer algo que sirve de imán para la buena suerte: fiarte de tu intuición. El psicólogo Richard Wiseman, tras décadas de estudios, dio forma a una serie de leyes para generar buena suerte, entre las que destaca seguir tus corazonadas. Dado que es imposible saber qué va a ocurrir mañana a golpe de razón, has de atender a los dictados de tu intuición. En el peor de los casos, habrás sido honesto contigo mismo y habrás dado un paso adelante, generando un nuevo escenario con nuevas opciones de éxito. Las personas con suerte no se regodean en sus infortunios, sino que utilizan sus fortalezas para evitar otros males futuros.
Regalo de Reyes Knet Conecta
Cada vez hay más cuentos sobre tecnología humanizada.  Una nueva versión de la caperucita roja titulada “Lobo solo buscaba wifi”, cuenta que el lobo feroz está en su casa y tiene hipo; como es un animal del siglo XXI, quiere conectarse a internet para buscar una solución, pero se ha quedado sin conexión. Como está enganchado y lo quiere todo ya, tiene que ir a casa de la abuelita para que le preste el wifi, pero aquella se asusta al verlo. ¿Conseguirá que los tres cerditos le revelen su contraseña? Si lo prefieres, también es genial “Tek, el niño moderno de las cavernas”, sobre un pequeño troglodita que no sale de la cueva, absorto con sus 'gadgets', lo cual le impide conocer el increíble mundo que hay fuera.
La maravilla de las pequeñas cosas
Ya lo decía la Madre Teresa de Calcuta: No subestimes el poder de las pequeñas cosas, pues en ellas radica tu fortaleza. La pandemia nos ha empujado a celebrar algunos actos tan cotidianos como sacar a pasear al perro o ir a comprar el pan, que se han convertido en una fuente de libertad. Esto nos enseña que lo más importante es prestar atención a aquello que nos toca vivir, sean cosas grandes o pequeñas, y experimentarlo en toda su intensidad. Conecta contigo para saborear con los cinco sentidos el mundo que te rodea y disfrutar de esos detalles que pueden alegrarte el momento, como puede ser asomarte a la ventana para recibir la caricia del sol o sentir el agua de la ducha resbalado por tu cuerpo.
Conecta con este momento único
Termina un año que, si bien ha sido difícil, nos ha permitido conectar con nosotros mismos y experimentar cosas que jamás habríamos imaginado. Gracias a los confinamientos tenemos más claras cuáles son nuestras debilidades, pero también nuestras fortalezas. Ahora que hemos conectado con nosotros mismos y nos conocemos mejor, hemos de conectar también con el momento que vivimos. Sin juzgarlo, simplemente aceptándolo, sigamos caminando con más confianza que nunca. El Dalai Lama dice que se siente capaz de encontrar la esperanza en el más oscuro de los días tan solo concentrándose en tantas pequeñas cosas luminosas que siguen estando ahí. Y las más luminosas –ahora lo sabes bien, tras estos ratos de conexión que hemos compartido– están dentro de ti.

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